El Spanglish, un proceso especial de contacto de lenguas

Antonio Torres (Universidad de Barcelona)

 

Con esta reflexin me propongo abordar el fenmeno del Spanglish desde una perspectiva general que ponga de manifiesto lo que tiene de especfico y lo que comparte con otras situaciones de contacto de lenguas. Para ello empezar planteando algunos aspectos tericos, desde las insuficiencias del concepto de lengua y la dificultad para distinguirlo del de dialecto, hasta el desajuste entre la realidad del hecho bilinge, que se remonta a los primeros tiempos, y el estudio cientfico del bilingismo, solo iniciado en el siglo XX. A continuacin, ofrecer una visin rpida del plurilingismo en Espaa, definido por la presencia de lenguas autctonas, de lenguas no territorializadas, de dialectos romnicos y de hablas de transicin y, seguidamente, dibujar tambin con dbiles pinceladas los contactos lingsticos pasados y presentes en Latinoamrica, con especial alusin a las zonas de frontera lingstica y a las hablas criollas. Tras el establecimiento de este marco global, me centrar en los elementos especficos del contacto anglohispnico en Estados Unidos. Resumir las acepciones del trmino Spanglish, las controversias sobre su legitimidad, y me fijar en los diferentes tipos de bilingismo y en la situacin de las comunidades latinas, a caballo entre dos culturas, as como en los diferentes grados de mezcla de cdigos, que me permitirn esbozar una comparacin entre la relacin del espaol y del ingls en Estados Unidos y, por otro lado, del cataln y del espaol en Catalua. Con todo ello ensayar una conclusin que mira hacia el futuro.

 

En el mundo se habla un elevadsimo nmero de lenguas, que se sita entre 5000 y 6000, repartidas en un nmero mucho menor de Estados, lo que supone que la relacin entre lengua y Estado es mucho ms compleja de lo que a veces se piensa. Lengua es, por otra parte, un concepto occidental que cubre realidades de gran heterogeneidad, hechos plurilectales en su realidad de uso, continuos multiformes. Entre la abstraccin que entraa el concepto de lengua y la realidad del idiolecto, esto es, el conjunto de hbitos lingsticos de una persona durante un determinado perodo, se sita un enorme elenco de posibilidades de variacin que se agrupan en conceptos tambin abstractos, aunque en menor grado que el de lengua (dialecto, sociolecto, registro, etc.). Esto ocurre en todas las lenguas, pero en muchos casos existe un problema previo, que es la determinacin del propio estatus terico de una determinada variedad, es decir, si corresponde aplicarle la etiqueta de lengua o bien otra. Por ello, establecer el nmero de lenguas habladas hoy presenta en gran medida una dificultad terica, como ms adelante ejemplificaremos.

A la variacin interna natural de todas las lenguas se suma la que introduce el contacto entre distintos sistemas lingsticos. Desde los primeros tiempos, ya fuera por necesidades prcticas o bien por atractivos culturales, hablar otra lengua, adems de la propia, no resultaba extrao. Esto no significa que el bilingismo se haya considerado siempre en trminos favorables. En el siglo XIX, sin ir ms lejos, con la identificacin entre lengua y nacin, se entenda que poda desdibujar la personalidad del individuo. Los debates sobre el carcter positivo o pernicioso del manejo de varias lenguas por parte de la misma persona se han sucedido hasta el presente. Pero lo cierto es que si, como resulta habitual hoy, se considera el bilingismo desde una perspectiva minimalista, que entiende que es bilinge todo aquel que posea alguna habilidad en ms de una lengua, se constata que el monolingismo es la excepcin y no la regla. En un marco ms amplio, se puede afirmar que todas las lenguas conocen, en un grado u otro, el contacto con otras variedades, desde un extremo constituido por lenguas muy aisladas hasta el otro que abona la formacin de lenguas mixtas y criollas, pasando por toda una serie de posibilidades intermedias.

Si el bilingismo se remonta a los orgenes de la historia, su estudio sistemtico no comienza hasta fechas recientes. Con los inicios de la dcada de los cincuenta del siglo XX llegan los trabajos pioneros de Einar Haugen (The Norwegian Language in America, 1953) y de Uriel Weinreich (Languages in Conctact, 1953). Asimismo, Charles Ferguson (1959) populariz el concepto de diglosia, que Joshua Fishman (1963) ampli a las diferencias funcionales que existen en casi todas las situaciones de lenguas en contacto. En el mbito cataln, Rafael Llus Ninyoles (1972) habl de diglosia como conflicto, esto es, como relacin de desequilibrio entre dos lenguas que conducir, a la larga, a la normalizacin de la lengua dominada o bien a su sustitucin por la dominante. Diglosia es en la actualidad, por consiguiente, un concepto nuclear en los estudios del contacto de lenguas que sita en primer plano las distintas posibilidades de uso de cada una de ellas.

En una realidad lingsticamente cambiante se producen procesos de mortandad de lenguas, que pueden ser absolutos (la lengua se extingue) o bien afectar al seno de una determinada comunidad (emigrantes que dejan de transmitir su lengua a sus hijos a favor de la lengua del lugar en el que se han instalado). Otras lenguas, gracias a polticas lingsticas adecuadas, experimentan un notable resurgimiento, como ha ocurrido con el hebreo en Israel, el francs en Quebec o el maor en Nueva Zelanda. Hay lenguas que han nacido tras una larga gnesis (las lenguas romnicas a partir del latn, las lenguas criollas), y modernas variedades de contacto que ya reciben una denominacin popular, como el franglish / franglais. Es evidente que no todas las lenguas tienen la misma antigedad. Adems, algunas han cambiado relativamente poco desde el prisma temporal, mientras que otras lo han hecho en proporciones muy significativas, de la misma manera que en el espaol actual se distinguen, sobre todo desde un punto de vista fnico, dialectos ms evolutivos (sur de Espaa y tierras bajas de Amrica) frente a otros ms conservadores (norte de Espaa y tierras altas del Nuevo Continente). Tal vez, por las nuevas condiciones del mundo, asistamos en lo sucesivo a cambios ms acelerados, tambin en lo lingstico, que los que hemos conocido hasta ahora. De hecho, la presin por adquirir las lenguas fuertes, en especial el ingls, nunca haba sido tan intensa.       

Dentro del orbe hispnico, el contacto lingstico se manifiesta de mil maneras. Dejando aparte el influjo del ingls, que es general, hallamos infinitas situaciones de contacto directo de variedades. Espaa es un pas plurilinge, en el que la lengua ms hablada, el espaol, convive con otras en distintos territorios. El tantas veces citado artculo 3 de la Constitucin de 1978 se concreta en los siguientes puntos:

1.                 El castellano es la lengua espaola oficial del Estado. Todos los espaoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2.                 Las dems lenguas espaolas sern tambin oficiales en las respectivas Comunidades Autnomas de acuerdo con sus Estatutos.

3.                 La riqueza de las distintas modalidades lingsticas de Espaa es un patrimonio cultural que ser objeto de especial respeto y proteccin.

 

En el texto legal llama la atencin la pirueta el castellano es la lengua espaola [], y el recurso, nuevamente, a la expresin lenguas espaolas. Esto plantea, por un lado, la debatida cuestin de los nombres de la lengua (castellano / espaol), a menudo impregnada de tintes ideolgicos y, por otro, la inconveniencia de referirse a lenguas espaolas en lugar de lenguas de Espaa, puesto que lengua espaola es una lexa. Nunca se habla, por ejemplo, de lenguas francesas para aludir a las lenguas usadas en Francia, y s, en cambio, de la lengua francesa o el francs.

Aspectos terminolgicos aparte, lo cierto es que la Constitucin dio inicio a un cambio en la divisin administrativa de Espaa: entre 1979 y 1983 se constituyeron las diecisiete Comunidades Autnomas que configuran el Estado. La reparticin territorial en provincias, no obstante, se ha heredado del siglo XIX y es fuente de numerosos problemas. En Catalua, concretamente, est ms enraizada la divisin en comarcas.

Ocurre, adems, que las fronteras administrativas no coinciden con las lingsticas, por lo que una misma lengua puede hablarse en ms de una Comunidad Autnoma y en ms de un Estado, y no siempre con el mismo estatus legal. El gallego es oficial en Galicia, pero no en la regin occidental de Asturias y de Castilla y Len. El cataln es oficial en Catalua, en Baleares y en la Comunidad Valenciana (aqu con el nombre de valenciano, aunque no es lengua autctona de todo el territorio), pero no en la franja oriental de Aragn ni en el enclave del Carxe (Murcia). El eusquera es oficial en el Pas Vasco (Euskadi) y Navarra, pero existen muchas zonas castellanohablantes en las dos Comunidades. El arans (una variedad de occitano o gascn) es oficial en el Valle de Arn (Catalua), que constituye un curioso ejemplo de trilingismo con cooficialidad de esa lengua, el cataln y el espaol. Por otro lado, as como el cataln y el eusquera se hablan tambin en otros pases (el primero en Andorra y partes de Francia e Italia, y el segundo en Francia), el portugus penetra en distintos enclaves espaoles de frontera en Castilla y Len y en Extremadura (Alamedilla, Herrera de Alcntara, Cedillo, Valencia de Alcntara, la Codosera, Olivenza), aunque sin reconocimiento oficial.

En torno al estatus lingstico de ciertas variedades, como el asturiano (hablado en la mayor parte de Asturias, el noroeste de Castilla y Len y, muy castellanizado, en el occidente de Cantabria) y el aragons (hablado en el Alto Aragn), no existe consenso. Tradicionalmente han sido tratadas como dialectos histricos, pero no se puede desconocer la labor de la Academia de la Llingua Asturiana y del Consello da Fabla Aragonesa en la codificacin respectiva de una llingua asturiana y de un aragons comn o fabla. En todo caso, no son oficiales. Tampoco lo es el conjunto de hablas de Valverde del Fresno, Eljas y San Martn de Trevejo, en Extremadura, que se sitan, sin duda, en el mismo tronco lingstico galaicoportugus del que forman parte el gallego y el portugus actuales, pero cuya precisa filiacin se discute: es gallego?; es portugus?; es una tercera rama del tronco lingstico citado? (Vase Gargallo 2000).

Para el interesado en la variacin lingstica constituyen un vergel, adems, las denominadas variedades de transicin, cuya pertenencia a una determinada lengua o a otra suscita disputas. En este sentido, resulta de gran singularidad el benasqus (dialecto de Benasque), que no est claramente adscrito ni al aragons ni al cataln. El carcter especfico de esta variedad, no obstante, proviene de su evolucin histrica particular y no del contacto de dos lenguas, como s ocurre con otras variedades de frontera (por ejemplo, las surgidas en la zona limtrofe de Estados Unidos con Mxico). A veces, los nombres utilizados para designar determinadas variedades son poco adecuados para reflejar la realidad que se quiere representar. Sucede, por ejemplo, con la etiqueta de gallego-asturiano, denominacin hbrida de lo que sera ms adecuado conceptuar como gallego de Asturias, hablado en la parte ms occidental de esta Comunidad, y parte del gallego exterior que se extiende ms all de Galicia, como antes se apunt.

Aparte de la complejidad lingstica presentada hasta aqu, deben tenerse en cuenta los cambios sociales que ha experimentado Espaa en los ltimos tiempos. El que ms interesa resaltar es que, desde los aos ochenta, ha pasado de ser un pas de emigrantes a convertirse en destino de inmigrantes extranjeros. De hecho, algunas zonas ya superan la media europea de poblacin venida de otros pases, y el fenmeno aumenta aceleradamente, propiciado por la baja natalidad de los espaoles. Los inmigrantes proceden de muy diferentes lugares. Gran nmero de ellos es de origen latinoamericano (Ecuador, Colombia, Argentina, etc.) y, por ello, la integracin lingstica no supone un escollo. Otros son hablantes de una lengua romnica, como los rumanos, pero muchos de los que llegan proceden de pases con tradiciones culturales y lingsticas muy diferentes de la espaola: Marruecos, Pakistn, China, etc. A esto se une el elevado nmero de personas de Alemania, Gran Bretaa, Francia, etc., que adquieren propiedades en Espaa y se instalan en el pas (puede servir de ilustracin la colonia alemana en Mallorca), o bien lo tienen como lugar de destino turstico (especialmente la zona mediterrnea).

En la ciudad de Barcelona los inmigrantes representan ya el 12.8% de la poblacin total (202.489 inmigrantes empadronados el 1 de enero de 2004, segn cifras del Observatorio de la Inmigracin, en las que no se contabiliza a los que carecen de papeles), y el 20.4% de los nacimientos que se producen en esta ciudad son de madres inmigrantes. Los extranjeros que residen en Barcelona proceden de 154 pases; el 52% viene de Latinoamrica, pero tambin son numerosos los hablantes de rabe, de urdu o de chino, entre otras muchas lenguas.

Todo ello supone la necesidad de diferenciar entre variedades lingsticas territorializadas, autctonas, y variedades lingsticas no territorializadas, que son objeto de estudio de la sociolingstica y cuyo futuro es difcil de determinar, pero de lo que no hay duda es de que Espaa camina hacia el multiculturalismo, con las pertinentes consecuencias lingsticas.

Amrica Latina ha sido y es igualmente escenario de infinitos contactos de lenguas y de dialectos. El espaol que hablaba la hueste conquistadora era diverso, pues los que llegaron al Nuevo Mundo, aunque preponderantemente meridionales, procedan de distintas regiones, y la lengua de la poca ya se hallaba diatpicamente diferenciada. Adems, el espaol, una lengua que tiene como base la variedad de Castilla pero depurada de elementos excesivamente regionales y, a la vez, enriquecida con aportaciones de otras variedades con las que fue entrando en contacto (leons y aragons, por ejemplo), experiment nuevos y decisivos cambios en su aventura americana. El instrumento lingstico de los espaoles se mostr insuficiente para transmitir lo que, de hecho, era inefable para ellos, y sigui un proceso de acomodacin a travs del cual el vocabulario espaol se dilat para incorporar nuevos referentes y, al mismo tiempo, un considerable nmero de voces procedentes de las lenguas indgenas fue adoptado por el espaol.

La imbricacin entre trminos patrimoniales y trminos amerindios se sigue del hecho de que los propios escritores de Indias muestran a veces su desconocimiento sobre el origen de las voces que recogen, y en sus textos aparecen falsos indigenismos, esto es, palabras de gnesis hispnica que los cronistas consideran indgenas: tal es el caso de alcatraz en Agustn de Zrate o de chapetn en Jos de Acosta. Incluso hoy se sigue discutiendo la procedencia indgena o patrimonial de voces como baquiano o coco. Por otro lado, numerosos referentes americanos reciben denominaciones sinonmicas, de origen patrimonial e indgena, en convivencia, a veces en el mismo lugar, a veces con difusin en zonas distintas, como ocurre con gallinazo / zopilote, nspero / chicozapote y pjaro mosca / colibr.

Sin embargo, las consecuencias del contacto entre el espaol y las lenguas indgenas de Amrica van ms all del nivel lxico-semntico, ya desde los inicios de la colonia. Una muestra evidente del fenmeno se localiza en la formacin de una variedad de castellano andino fuertemente interferida por el quechua, conocida como motoso o, en trminos ms lingsticos, la media lengua. Esta variedad hbrida, mezclada, de espaol y de quechua, ha seguido un proceso de relexificacin, esto es, de sustitucin del vocabulario del quechua por el del espaol, sin que se altere la estructura gramatical de la lengua indgena. Asimismo, la influencia del espaol sobre el guaran en Paraguay ha permitido acuar el trmino guaraol, que evoca la realidad de ese contacto.

Otro escenario es el que dibujan las mezclas de poblacin provocadas por los movimientos migratorios hacia Amrica Latina con origen en Europa. Uno de los casos ms conocidos es el de la afluencia de italianos a la Argentina, que propici el surgimiento de una variedad lingstica de mezcla entre el espaol de la zona y distintas variedades dialectales de italiano, denominada cocoliche. Al detenerse la llegada de poblacin desde Italia, el cocoliche se fue diluyendo en la norma lingstica general. Procesos anlogos de sustitucin lingstica de las lenguas inmigradas, que en ciertos casos an no se han consumado, tienen que ver con hablantes de alemn o de cataln en diferentes zonas americanas.

Los territorios de frontera lingstica favorecen la formacin de variedades mixtas por la relacin a menudo inexcusable, natural, de los hablantes de una y otra lengua. No es de extraar que en los lmites entre Uruguay y Brasil se haya gestado el fronterizo, tambin denominado portuol, expresin de una identidad especial que no es uruguaya ni brasilea, sino la suma de las dos. El paralelismo entre esta situacin y la que define el Tex-Mex de la frontera entre Mxico y Estados Unidos es incuestionable.

Dentro de la historia social y lingstica de Latinoamrica es especialmente significativo el pequeo ncleo de San Basilio de Palenque, prximo a la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. Se trata de un enclave de poblacin negra, descendiente de antiguos esclavos cimarrones, que ha permanecido aislado hasta los aos ochenta del siglo XX, y que habla una modalidad lingstica que en los aos sesenta se identific tipolgicamente como habla criolla. Junto con esta variedad se usa el kateyano, nombre que recibe all el espaol palenquero. A pesar de la separacin entre los dos cdigos (criollo y espaol palenquero), se producen algunos procesos de transferencia. Pero, adems, el estudio de la realidad lingstica de Palenque desde la perspectiva de la sociolingstica histrica puede contribuir a conocer por qu en Latinoamrica no se identifica claramente un espaol negro, frente al arraigo del ingls negro en Estados Unidos.

He querido detenerme en distintas muestras de contacto lingstico en el mundo hispnico para inscribir en un contexto ms amplio el uso del Spanglish. Estados Unidos se ha constituido como pas de inmigrantes, y por ello es especialmente significativo observar las relaciones que se han entablado entre el ingls y otras lenguas. El espaol constituye la primera segunda lengua del pas, y este hecho genera un creciente inters entre los lingistas y otros investigadores, que ven las formas que adopta el espaol en Estados Unidos como las ms dinmicas en el conjunto de la lengua. Los latinos, a su vez, experimentan un proceso de transculturacin que los sita en una confusin permanente, en una hibridez constante. Llegar a otro lugar, desplazarse hacia un nuevo mbito cultural, comporta cambios, que se concretan en prdidas y tambin en ganancias, y que van transformando el yo, la propia imagen. Ese camino puede recorrerse de forma ms o menos veloz, de forma ms o menos placentera, y el desgarro interior al que a menudo da lugar permite, a la vez, gestar formas de creacin artstica especialmente brillantes.

Podra suscribir las palabras de Elvira Lindo (2004): Pienso que la literatura que ms me gusta es la que escribieron los hijos de la inmigracin, los hijos de los judos que llegaron a Estados Unidos, igual que la msica o el cine que ms gusta. Fueron ellos, los hijos de los emigrantes pobres, los que contaron el mundo apasionante y cruel del recin llegado. El motivo que suscita estas reflexiones de la escritora es la observacin de Diana, una nia ecuatoriana de diez aos, que acompaa a su madre mientras sta trabaja en casa de Elvira, en Madrid. Diana es como un foco de luz que me ilumina el saln. Elvira se proyecta con optimismo hacia el futuro de esta pequea diosa y se pregunta: Quin sabe si un da narrar este infantil captulo de su vida: la tarde en que lleg a una casa y, mientras su madre embalaba, una seora le puso de merendar, y la miraba detrs del peridico, y de pronto, sin venir a qu, aquella seora se le acerc y le dio un beso. Cuntos millones de Dianas habr en el mundo!

En relacin con los latinos, considero muy acertada la imagen que brinda Beatriz Pastor (1999-2004) en la que concentra los factores que definen estos grupos; factores que componen el sndrome de flor de tierra: La flor de tierra es la que crece en el desierto, es decir en condiciones particularmente duras. Por ello desarrolla un sistema de races extenso y superficial, que le permite absorber lo que necesita para sobrevivir con la mayor rapidez posible. Pero ese sistema la hace a la vez particularmente vulnerable a los embates del viento, que la arrastra fcilmente, y de la erosin violenta, que la desarraiga. Vida entre dos culturas, en la frontera. La vuelta atrs es imposible. Lo expresa a la perfeccin en un poema Lourdes Casal (1981), que identifica Nueva York como su casa y La Habana como su cuna, y por ello ya nunca dejar de ser una extranjera en cualquier parte: Cargo esta marginalidad inmune a todos los retornos, / demasiado habanera para ser neoyorkina, / demasiado neoyorkina para ser, / aun volver a ser / cualquier otra cosa. Este sentido de impertenencia, o de doble pertenencia, se traslada tambin al terreno lingstico, y no es de extraar que la conformacin de una nueva identidad vaya acompaada por marcas en la variedad de lengua utilizada.

Esta situacin, que se repite en infinidad de circunstancias, tiene, no obstante, muchos elementos especficos en lo que se refiere al contacto entre la cultura hispnica y la anglosajona en Estados Unidos. Uno de ellos es la antigedad y la persistencia de ese contacto. Objetivos mticos, como la bsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud o de las Siete Ciudades de Cbola, dieron impulso a la exploracin espaola de parte del territorio correspondiente a los futuros Estados Unidos. Razones polticas y religiosas, posteriormente, permitieron asentamientos ms estables de poblacin hispanohablante, sobre todo en el Suroeste. Creo que es muy til recordar aqu la distincin metodolgica que se establece entre la diacrona y la sincrona del espaol estadounidense, que se corresponde con los sintagmas espaol de Estados Unidos y espaol en Estados Unidos. El primer bloque alude al espaol patrimonial, vestigial, que tiene contigidad con la poca en que se establecieron grupos hispanohablantes en la futura Unin norteamericana. Se encuentran muestras de este espaol en el norte de Nuevo Mxico y el sur de Colorado, y ha sido estudiado en diversos trabajos de geografa lingstica. Rubn Cobos public en 1983 A Dictionary of New Mexico and Southern Colorado Spanish (Santa Fe, Museum of New Mexico Press). Adems, forman parte de este grupo la variedad de Luisiana conocida como isleo y el judeoespaol, dispersado en diferentes puntos de Estados Unidos. Se trata, en todos los casos, de variedades conservadoras, con poca vitalidad, que caminan hacia la extincin.

Por otro lado, el espaol en Estados Unidos obedece a un trasvase poblacional y lingstico a ese pas desde diferentes territorios latinoamericanos. A lo largo del siglo XX, y por diferentes motivos, ya fueran econmicos, ya polticos, ya de otra naturaleza, sucesivas oleadas de emigrantes han cruzado la frontera norte y han rehispanizado algunas zonas donde el espaol antes haba tenido presencia, a la vez que han hispanizado otras. Los ngeles tiene acento mexicano; Nueva York o Miami, acento fundamentalmente caribeo. Pero los acentos, los dialectos, las lenguas, se mezclan en una realidad polidrica. Este espaol en Estados Unidos carece del arraigo del espaol histrico pero, en cambio, es el que ha experimentado un auge espectacular. Si no hubiera habido inmigracin latina hacia Estados Unidos, probablemente hablaramos del espaol de este pas como de una reliquia considerada apndice de las variedades nucleares de la lengua. Sin embargo, por ser Estados Unidos el principal referente mundial en muchos campos, y por la ininterrumpida instilacin de hispanohablantes en su suelo, aparte de la elevada tasa de natalidad de estos, as como por las repercusiones mediticas del fenmeno (el boom latino), ya desde hace dcadas diversos especialistas en distintas reas han dirigido su mirada hacia el pas norteamericano.

Estados Unidos funciona, de acuerdo con algunos investigadores, como una especie de laboratorio de lo que a la larga, en una u otra medida, puede acabar sucediendo en Latinoamrica y, tal vez, en Espaa. Los latinos son transmisores de modas a la sociedad estadounidense, pero tambin receptores de formas de comportamiento, de tradiciones, de gustos, y fcilmente los trasladan a sus hermanos del sur. Por consiguiente, los hbitos y actuaciones de los latinos no quedan recluidos a su espacio particular, sino que gozan de una enorme capacidad de influencia. Ello tambin afecta a lo lingstico. Pero este terreno es inseparable de lo sociolgico y de lo cultural. La realidad hispanoestadounidense constituye un ejemplo particularmente ilustrativo de campo de estudio interdisciplinar, y el utillaje conceptual y metodolgico que se use para analizarla no puede soslayar su incesante cambio.

Latino es un concepto general y abstracto que encubre mucha diversidad. Una pregunta como qu significa ser latino proporciona respuestas variadas, que a veces no van ms all de un tmido es como un duende que se lleva dentro. Desde luego, no es un trmino lingstico, puesto que es sabido que muchos latinos no hablan espaol. A veces, en el manejo de algunas cifras sobre nmeros de hablantes de esta lengua, se identifica con demasiada facilidad el nmero estimado de latinos en Estados Unidos con el de hispanohablantes. Carmen Silva-Corvaln y otros investigadores han explorado las pautas de desplazamiento lingstico del espaol hacia el ingls que se da en el curso de varias generaciones de latinos, y solo desde esta perspectiva puede entenderse que se planteen propuestas de poltica lingstica para el espaol en Estados Unidos que tengan como principal objetivo que los habitantes de origen hispanohablante sean al mismo tiempo hablantes de espaol. Joaqun Garrido (2000) concreta estos objetivos de poltica lingstica en tres principios, que son el de difusin interna (conseguir que la poblacin latina hable la lengua de sus orgenes), el de difusin externa (dirigido al resto de poblacin estadounidense para que aprenda espaol), y el de difusin internacional (que tratara de fomentar en el espaol el carcter de lengua de Amrica). Estos principios son acordes con los de promocin del espaol en el mundo a travs del Instituto Cervantes y otros organismos, de la misma manera que sucede en otras lenguas.   

Con la lingstica ocurre que, a diferencia de otras disciplinas, los lmites entre lo cientfico y lo popular a menudo se quiebran. Como la lengua es un hecho social compartido por todos, en todos despierta inters y suscita reflexin y debate. Este debate se desarrolla tanto entre los propios especialistas como entre quienes no tienen una formacin especfica en ese terreno. A veces las posturas de unos y otros pueden ser de signo contrario, como por ejemplo en lo que respecta a la unidad lingstica del cataln, aceptada unnimemente por la comunidad cientfica pero puesta en duda por ciertos hablantes de esta lengua. En otros casos, no obstante, los propios especialistas discrepan sobre una cuestin, como escrib antes en torno al carcter de lengua o dialecto de determinadas variedades (asturiano, leons, etc.). Sin duda, la combinacin del espaol y del ingls que se da en Estados Unidos suscita una profunda controversia tanto entre lingistas como a gran escala.

En primer lugar nos topamos con las diferentes designaciones populares que recibe el fenmeno, y que lo estigmatizan, un poco a la manera del chapurreado y sus variantes que se utilizan para designar hablas hbridas en la Pennsula Ibrica, o a la manera del cataol. Spanglish es el trmino ms generalizado, que tambin aparece como spanglish, Espanglish, espanglis, y hay quien distingue entre Spanglish y espangls. Adems se conocen las formas Slanglish, casteyanqui, ingleol, Bilingo, Tex-Mex, pocho, cal pachuco, papiamento gringo, espaol bastardo, espaol mixtureado, etc. Iln Stavans da el ttulo de La jerga loca a la introduccin de su libro Spanglish: The Making of a New American Language (2003). Sea como sea, Spanglish como latino es una abstraccin, y muchos latinos optan por un trmino ms especfico, como Cubonics, Dominicanish, Chicano Spanish, etc.

  Una segunda cuestin que plantea dificultades es la de responder a la pregunta de qu es el Spanglish. Sin entrar en valoraciones del fenmeno, y solo desde la perspectiva del contacto de lenguas, el concepto se entiende de distintas maneras. En algunos casos alude a la interlengua de hablantes de ingls que aprenden espaol. Interlengua, trmino acuado por Selinker (1972), hace referencia a un sistema lingstico intermedio que resulta de las estrategias de aprendizaje aplicadas por el estudiante de otra lengua, esto es, el conjunto de competencias en la lengua de llegada que tiene el aprendiente en un momento determinado. (En otro sentido, interlengua tambin se usa como sinnimo de lengua franca). En el camino que muchos latinos siguen desde el espaol hacia el ingls, y en el que los estadounidenses anglohablantes que aprenden espaol siguen desde su lengua primera hacia la espaola, hay un tiempo en el que se encuentran y de alguna forma se cruzan. De este modo, los fenmenos de mezcla son similares.

Tambin se habla de Spanglish para aludir al empleo de prstamos del ingls en el espaol, que pueden estar ms o menos integrados, como yarda (<yard) jardn o marqueta (<market) mercado, y para hacer referencia a los calcos, ya sean de una palabra (carpeta, de carpet alfombra), complejos (mquina lavadora, de washing machine lavadora de ropa) o lxico-sintcticos (tuve un buen tiempo, de I had a good time lo pas bien). Muchos estudiosos identifican el Spanglish con la mezcla de cdigos (code mixing) y el cambio o alternancia de cdigos (code switching). En el primer caso, el bilinge incorpora elementos de una lengua en la otra, sin separar completamente los dos cdigos; en el segundo caso, el hablante puede pasar rpidamente y sin esfuerzo de un cdigo al otro. A veces se habla de mezcla de cdigos en referencia a los cambios intraoracionales, y de cambio de cdigos en alusin a los interoracionales. Por otra parte, se plantea el problema metodolgico de cul es la distincin entre un prstamo y una alternancia intraoracional de una sola palabra.

Desde los aos setenta se ha venido estudiando con detalle el fenmeno de la mezcla y de la alternancia de cdigos, en un principio con el anlisis de un notable nmero de casos concretos, que mostraban la combinacin del espaol y del ingls en hablantes mexicanos y puertorriqueos. Con los aos ochenta llegar una perspectiva terica amplia. Shana Poplack (1980) formul el principio de las restricciones de equivalencia. Asimismo, se han investigado las funciones que cumple la alternancia de lenguas, que Ren Appel y Pieter Muysken ([1987] 1996: 177-180) presentan de la siguiente forma: 1. Funcin referencial: resulta til para adecuarse al tema tratado (por ejemplo, noticias en la radio o en la televisin en la lengua de una comunidad inmigrante; en esa lengua pueden incluirse palabras de la lengua del territorio en el que se encuentra dicha comunidad); 2. Funcin directiva: tiene que ver con los participantes en la interaccin (se puede cambiar de lengua para incorporar a un nuevo participante que habla otra lengua o, contrariamente, para excluir a alguien de la conversacin); 3. Funcin expresiva: la alternancia es una manifestacin de la identidad mixta (esto encaja muy bien con los latinos bilinges espaol / ingls); 4. Funcin ftica: la alternancia ocurre por un cambio de tono en la conversacin (por ejemplo, al contar un chiste que incluye formas en otra variedad); 5. Funcin metalingstica: la alternancia sirve para comentar las lenguas implicadas (por ejemplo, alguien que muestra sus habilidades lingsticas); 6. Funcin potica: aparece en juegos de palabras, chistes, etc.

En el mbito catalanohablante, el estudio de las funciones que desempean los fenmenos de contacto de lenguas se inicia con un trabajo de H. Calsamiglia y A. Tusn (1980) titulado s i alternana de llenges en grups de joves de Barcelona: Sant Andreu del Palomar, al que han seguido otras investigaciones significativas. Se ha comprobado que en algunos casos, la alternancia sistemtica de cdigos puede constituir una estrategia de neutralidad (trmino introducido por Scotton en 1976) para aquellos que no desean identificarse plenamente con ninguno de los grupos en conflicto. Esto puede ejemplificarse con el discurso de Joan Antoni Samaranch, presidente del Comit Olmpico Internacional, en la clausura de los Juegos Olmpicos de Barcelona (1992) (tomado de Boix & Vila 1998: 243):

 

Gracias Barcelona. Gracias Catalua. Gracias Espaa. Ho heu conseguit. Aquests han estat sense cap mena de dubte els millors jocs de tota la histria olmpica (aplausos). En nom de tots, Comit Organitzador, Ajuntament de Barcelona, Generalitat de Catalunya, Gobierno de Espaa, Comit Olmpico Internacional, Consejo Superior de Deportes y numerosas empresas nacionales e internacionales han hecho posible este gran xito [] Barcelona no ser la mateixa en el futur y tampoco nuestro deporte despus de las grandes victorias obtenidas [] (aplausos). El ms, el ms sentido agradecimiento a Sus Majestades los reyes Don Juan Carlos y Doa Sofa (aplausos) y a toda la Familia Real. Siempre han estado con nosotros demostrando en todo momento su amor por el olimpismo y su entusiasmo por el deporte [] (aplausos) Grcies de tot cor als milers i milers de voluntaris (aplausos). Ens sentim, ens sentim orgullosos de vosaltres. Ens heu donat el millor exemple de lo que s la joventut del nostre pas (aplausos) [fragmento en francs, fragmento en ingls]. 

 

Constituye un discurso planificado, que muestra un equilibrio del cataln y del espaol, construido desde una clara conciencia del destinatario de cada fragmento.

Pero volvamos al Spanglish. Hemos visto diferentes acepciones del trmino, y hemos constatado la dificultad que entraa su definicin. Consciente de ello, Iln Stavans equipara este fenmeno al jazz: en ambos casos no es tarea sencilla explicar de qu se trata, pero tanto uno como otro se reconocen fcilmente. Y adems brinda su propia definicin de Spanglish: The verbal encounter between Anglo and Hispano civilizations (Stavans 2003: 5). Esta variedad est dejando atrs las fronteras tanto econmicas como geogrficas y se est globalizando. Su enorme alcance lo convierte en un caso muy especial de contacto de lenguas.

A este respecto, debe concebirse como una nueva lengua? Es un dialecto? Si es as, de qu lengua: del espaol o del ingls? Debemos considerar bilinge a un hablante de espaol, o de ingls, y de Spanglish? Ya sabemos que la lengua es un ideal, un abstraccin, pero, de la misma manera que los especialistas proponen criterios de distincin entre lengua y dialecto, tambin los proponen para determinar si una variedad lingstica surgida de otras dos constituye un nuevo idioma o no. Se dice que es necesario que esa variedad presente unas caractersticas estructurales manifiestamente diferentes de las propias de las lenguas que le dan origen; asimismo, se considera un requisito que haya llegado a una cierta estabilidad formal, y que ocupe todas las funciones sociales, no nicamente las del mbito familiar y coloquial; en alguna medida, debe tenerse en cuenta adems la opinin de los hablantes sobre el estatus de su variedad. De qu manera encajan los criterios anteriores con el Spanglish? Es realmente tan importante poner una etiqueta a unos hechos lingsticos? No pueden los membretes, en ocasiones, convertirse en una especie de trampa?

Lo cierto es que, ms all del planteamiento de qu es el Spanglish, existe una gran controversia en torno a su legitimidad, a su carcter nocivo o inocuo (para el espaol? para el ingls?). Muchas perspectivas se cruzan en las opiniones vertidas sobre este asunto. La lengua puede ser entendida, en general, como un sistema ms o menos encorsetado, o bien como un ente adaptable a las nuevas necesidades y posibilidades de comunicacin. Un planteamiento u otro lleva a un determinado tipo de poltica lingstica (o a su ausencia). A veces existe acuerdo en aceptar los prstamos lxicos que suponen una adicin al sistema, esto es, constituyen elementos que aluden a un nuevo concepto, pero cuando el prstamo supone una sustitucin de una voz que hace referencia a un concepto ya existente, no se ve de la misma manera. En ocasiones se opone la configuracin secular de una lengua como el espaol, en donde los cambios ocurran de forma natural, sin presiones externas se afirma, al cambio operado en los ltimos tiempos, donde, en cierto modo, los hablantes no son dueos de su instrumento de expresin lingstica, puesto que las modas les vienen impuestas sbitamente y no son ellos realmente los que pautan la evolucin de la lengua, sino unos medios de comunicacin de masas que acechan por doquier. De ah que se indica no podamos sustraernos a las alteraciones de los cromosomas de nuestra lengua porque nos vienen impuestas, y quien las impone no est legitimado para hacerlo; por tanto, son ilegtimas.  

Algunos lingistas entienden que los cambios producidos en el espaol de Estados Unidos por influencia del ingls suponen un ataque a aquella lengua. Manuel Alvar (1995: 233) ha sealado al respecto: Suponer que pueda crearse una especie de lingua franca hispano-inglesa, me parece tener ganas de soar y, por supuesto, de no favorecer en nada a los hablantes que se encuentran en trance de adquirir una lengua y abandonar la otra. Porque no hay que hacerse ilusiones: la comunicacin que se logra con ese instrumento es pobre y sacrifica infinidad de posibilidades de cuantas poseen las lenguas enfrentadas. Pensar que con esos sistemas empobrecidos se puede ir muy lejos es no tener idea de la realidad. Si el espaol est tan debilitado que padece corrosin en todos sus motivos y slo quedan unos elementos informes que sobrenadan de un naufragio, no cabe duda que esa lengua acabar perdindose. Roberto Gonzlez Echevarra entiende, asimismo, que el Spanglish es la expresin de un desequilibrio a favor del ingls, y que representa una capitulacin para el espaol.

Para Francisco Marcos Marn, el Spanglish constituye un problema ficticio, dado que es una variedad de ida, de transicin hacia el ingls, y por lo tanto sus consecuencias afectan a esta lengua y no al espaol. Segn l, [q]uien habla espanglish lo que quiere es hablar ingls, se ha decidido ya por una evolucin hacia el ingls y trata de abandonar el espaol para expresarse en una nueva lengua que todava no domina. Consecuentemente, no debemos tratar de recuperar a esos hablantes para el espaol, puesto que ya se sitan del lado del ingls, y [s]i la lengua futura de los Estados Unidos fuera el espanglish, la lengua sustituida no sera el espaol, sino el ingls (Marcos Marn 2001: 76). Como se observa, el autor describe la situacin sin ningn apasionamiento y ve el Spanglish como un proceso transitorio que, se supone, no dejar huellas profundas y, por consiguiente, nos podemos desentender de l, por decirlo as. 

En otro sentido, el escritor y acadmico espaol Antonio Muoz Molina, que ha trabajado en Nueva York y ha visitado la ciudad de manera intermitente (acaba de publicar Ventanas de Manhattan), expresaba en un artculo de 1998 el atractivo que tena para l la mezcla de idiomas en la gran urbe, con gentes que saltan del espaol al ingls y del ingls al espaol con una agilidad deslumbrante, sembrando cada uno con palabras del otro, contagindole su msica con una desenvoltura y un descaro que resaltan la belleza de los dos idiomas. Muoz Molina, que titula su reflexin Una provincia del idioma, en referencia al espaol europeo, expresa su convencimiento de que este idioma es ms vivo, tal vez, cuanto ms fronterizo, cuanto ms alejado de secas ortodoxias, de retricas triunfales. Entiendo que es relevante el hecho de que en cualquier lugar, en cualquier pas, en cualquier institucin, existe diversidad de pareceres en torno a una cuestin tan candente como la del Spanglish.

El primer catedrtico de Spanglish, Iln Stavans, profesor en Amherst College, defiende el espritu libre del comportamiento lingstico, antagnico de cualquier estandarizacin. Segn l, las vidas de los inmigrantes latinos en Estados Unidos se estn fraguando en nuevos crisoles gramticos y sintcticos, mezclas increbles de inventiva y de amor a la vida. En ellas, el binationalism, as well as biculturalism, y el bilingismo are hand in hand (Stavans 2000: 33). Para Stavans el futuro del Spanglish est coolsimo, y lo que se pone en juego es su aceptacin generalizada. En mayo de 2002 pronunci una conferencia ante un auditorio multitudinario en la Universidad de Barcelona. La resonancia y la gran aceptacin del acto son una prueba del inters que existe en esta ciudad por el fenmeno del Spanglish. Precisamente fue durante su estancia en Barcelona cuando, a raz de una intervencin del pblico, Iln concibi la idea de traducir el primer captulo del Quijote al Spanglish, una labor que tantas opiniones ha suscitado tambin.

Desde el curso acadmico 2000-2001 se ofrece en la Universidad de Barcelona la asignatura El espaol en Estados Unidos, de la que soy responsable, como optativa de primer ciclo dentro de la Licenciatura en Filologa Hispnica. Ao tras ao ha tenido un nmero creciente de alumnos, que supera con mucho el centenar, y lo destacable es, adems, la diversidad de su procedencia. Muchos cursan otras Filologas, aparte de la Hispnica, y bastantes proceden de convenios con universidades de otros pases, sobre todo de Italia, Alemania, Francia, Holanda y Dinamarca, en Europa, y tambin de diferentes centros de Estados Unidos. De esta manera, se pueden intercambiar puntos de vista sobre diferentes situaciones de contacto lingstico, compararlas con la que da lugar al Spanglish, y adems contar con experiencias de primera mano que explican los estudiantes estadounidenses, bastantes de los cuales son latinos. Evidentemente, las perspectivas varan mucho de unos alumnos a otros, y tambin entre los propios latinos. Algunos de estos ltimos ven con entusiasmo ese cdigo hbrido, mientras que otros dejan traslucir sentimientos contradictorios hacia l.

Uno de los estudiantes que he tenido, al que aqu llamar Miguel, ha crecido en California en el seno de una familia mexicana. Desde mi niez escribe escuch espaol en mi familia, pero cuando fui a la escuela o cuando estuve con amigos, habl en ingls. Muchos de mis amigos estuvieron en la misma situacin que yo, por eso fue muy fcil hablar en ingls y de vez en cuando mezclar palabras de ingls y espaol y todava entender lo que queramos decir. Miguel piensa que el Spanglish va a seguir creciendo, y afirma que es el cdigo preferido por l mismo en ciertas ocasiones. No obstante, no lo sita al mismo nivel que el espaol y el ingls: Ingls y espaol son idiomas muy grandes y ms formal que spanglish, que es ms hablado entre amigos y familia y es extraoficialmente una lengua de la calle []. Aunque confeso en hablar spanglish y tomar gusto en hablarlo, agradezco ms el uso de ingls y espaol correcto.

Otro alumno estadounidense, al que me referir como Kyle, no tiene familia latina pero vive en California y est en contacto con el Spanglish. Desde su punto de vista, no hay una manera de comunicar que tiene razn. No hay el mtodo perfecto. La clave de comunicacin es la expresin personal, en que forma es mejor. Es muy estpido intentar limitar algo que no puede limitar, porque viene de la necesidad, y la limitacin solo puede retardar el progreso humano. Creamos cosas cuando tenemos un problema expresando algo, y necesitamos solucionarlo. El Spanglish es una solucin al problema de expresin por mucha gente que hablan el espaol y el ingls. Para l, la clave es la comunicacin, y todo lo que lleve a dificultarla, todo lo que tienda a dividir y a establecer fronteras, merece soslayarse.

Es evidente que existen muchas formas de ser bilinge, y muchas formas de vivir el propio bilingismo, desde quienes lo entienden como un equilibrio hasta aquellos para los cuales supone una fuente de inestabilidad. El comportamiento lingstico de una persona se ve influido por condicionantes personales, psicolgicos, y por condicionantes colectivos, sociolgicos. Ambos factores estn estrechamente vinculados, y hacen que, por un lado, nos situemos en un contexto social especfico y que, por otro, se abra camino una parcela de libertad para que el hablante utilice de forma creativa las variedades lingsticas presentes en el lugar.    

Lambert plante en 1978 la distincin entre el bilingismo aditivo y el bilingismo sustractivo. En el primer caso, los hablantes de una lengua que aprenden otra no sustituyen la primera, sino que aaden la segunda a su repertorio lingstico. Ocurre, por ejemplo, con los estadounidenses anglohablantes que adquieren el espaol. En el segundo caso, el aprendizaje de una segunda lengua va acompaado de un abandono progresivo de la primera. Esta situacin se da en contextos de emigracin en los que grupos minoritarios acaban sustituyendo su lengua por la del pas al que llegan. Por su parte, Hansegard introdujo en 1975 la designacin de semilingismo (cf. Siguan 2001), que consiste en que el hablante bilinge tiene una competencia ms precaria en cualquiera de las dos lenguas que los hablantes nativos monolinges. Segn Appel & Muysken ([1987] 1996) sera ms exacta la denominacin semilingismo doble, porque afecta a dos idiomas. En nios hablantes de lenguas minoritarias pero escolarizados en lenguas mayoritarias se desarrollan fenmenos de bilingismo sustractivo que llevan a un conocimiento deficiente de las dos lenguas.

Entre los modelos de enseanza bilinge, funciona ampliamente en Estados Unidos el de bilingismo de transicin, que consiste en proporcionar al alumno ayudas temporales para que adquiera la lengua predominante y llegue, as, a la integracin. Aparte del medio escolar, en el mantenimiento o la sustitucin lingstica en situaciones de contacto intervienen factores como el estatus econmico de las distintas comunidades (el ingls en Estados Unidos se asocia al progreso), as como el estatus lingstico de las lenguas que comparten espacio. Este estatus, sin embargo, no es necesariamente el mismo dentro de una comunidad que fuera de ella: el francs en Canad o el espaol en Estados Unidos, por ejemplo, tienen probablemente un estatus menor que el que corresponde al francs o al espaol como lenguas internacionales. Por otro lado, los inmigrantes que llegan a Estados Unidos mostrarn una tendencia ms clara a sustituir su lengua por el ingls que la que se constatar en los inmigrantes extranjeros que llegan a Catalua con respecto al cataln, por la presencia en este territorio, a la vez, del espaol, y porque el cataln, internacionalmente, tiene un estatus menor que el ingls. 

Sin duda, existen muchos factores que permiten explicar por qu en unas determinadas circunstancias, pero no en otras, la interaccin de hablantes de lenguas distintas lleva a una mayor o menor mezcla de cdigos. Esta cuestin tiene mucho que ver con las diferencias notables que se producen en el uso de espaol e ingls en Estados Unidos, y de cataln y espaol en Catalua. De entrada, en el Estado espaol, Rafael Llus Ninyoles, como he indicado pginas atrs, interpret las situaciones de lenguas en contacto como conflictos nacionales, mientras que la sociologa estadounidense prefiere referirse a conflictos tnicos, que tienen que ver con la estructura social. Miquel Siguan (2001) describe la actual situacin lingstica de Catalua (al igual que la del Pas Vasco o la del Canad francfono) como de diglosia cruzada, pues el esfuerzo de recuperacin de la lengua en posicin de desventaja es tan intenso que conduce a que en determinadas circunstancias una de las lenguas sea la ms prestigiosa y la que lleve asociadas actitudes de reivindicacin por parte de sus hablantes, mientras que en otros contextos sea la otra lengua la ms prestigiosa y la que d lugar a esas actitudes reivindicativas. De esta forma, entre hablantes de cataln y de espaol se puede establecer un pacto implcito para el uso comn de una de las dos lenguas, o bien puede hablar cada uno en la suya, esto es, puede darse un bilingismo pasivo. Las actitudes ante la lengua, con un extremo definido por la lealtad lingstica (Weinreich), y el otro por el autoodio (Ninyoles), contribuyen a perfilar muchos comportamientos.

 En Barcelona, por ejemplo, los nios crecen en contacto con las dos lenguas mayoritarias, el cataln y el espaol, pero a pesar de ese contacto, las manifestaciones de mezcla de cdigos en la ciudad son mucho ms reducidas que las que se registran entre los latinos de Estados Unidos. Por qu? Seguramente, porque los hablantes del cataln consideran su lengua un signo de identidad, de autonoma poltica y cultural, y a esa identidad definida debe corresponder un cdigo perfectamente delimitado. Hablar la lengua correctamente, evitar las interferencias, se considera un valor. El cataln, adems, se relaciona con un poder poltico que persigue la difusin social de la lengua y, en concreto, de una lengua sin interferencias, sin castellanismos. A ttulo de ilustracin personal, quiero sealar que en mi caso esta poltica lingstica ha conseguido que, sin ser del todo consciente del proceso, haya sustituido trminos del espaol incorporados a mi cataln habitual en momentos pasados, como busn (< buzn), sellu (< sello) o hasta en expresiones como hasta dem (< hasta maana), por los correspondientes del cataln normativo (bstia, segell y fins dem, respectivamente).

Por el contrario, entre los latinos de Estados Unidos, procedentes de pases diversos e interesados por integrarse en la nueva sociedad, no existe un proyecto poltico comn que los aglutine, y se atiende ms a las necesidades inmediatas de comunicacin, a la pragmtica del lenguaje, que a una terica correccin en el manejo del espaol. El Spanglish no procede nicamente, entiendo, de una actitud individual, sino del entorno familiar en el que crecen los latinos y, a la vez, del contexto social en el que estn inmersos. Por otro lado, este cdigo hbrido, de orgenes populares, tiene mucho de actitud contracultural, de desapego a las normas de conducta. Y lo destacable es que estas manifestaciones expresivas se documentan, se recogen, ya sea en pintadas, en letras de canciones, en pelculas, en la prensa, en la literatura, o tambin en estudios y recopilaciones de interesados y especialistas en el tema. En este sentido, Iln Stavans (2003) ha proporcionado una herramienta insustituible con su extenso diccionario de Spanglish.

Comparable en alguna medida con este reflejo documental son los numerosos diccionarios de argot que se han elaborado, los inventarios en los que se recoge el lenguaje pasota, o las investigaciones sobre el parlache de Medelln o la coba boliviana. En todos los casos, la creatividad del espaol se manifiesta ampliamente.

 

En definitiva, el Spanglish constituye un fenmeno natural que ha surgido, como tantas otras variedades de contacto, por el encuentro de dos culturas. Es una realidad innegable y, como tal, no debera ser objeto de tantas polmicas. Habr que ver si desarrolla un proceso de gramaticalizacin y de expansin en sus dominios de uso que lo lleve a convertirse propiamente en una lengua, pero ese futuro debe corresponder sobre todo a quienes lo hablan. Por el momento, el Spanglish puede entenderse como una variedad, que se comporta a menudo como un registro, cuya utilizacin no tiene por qu significar el desconocimiento del ingls y del espaol. Ser multilinge y multidialectal es, a veces, una necesidad, y siempre una virtud.

Como escribe Miquel Siguan (2001), con el avance de los modernos medios de comunicacin vamos camino de una mayor preocupacin por la instantaneidad, en detrimento del pasado, y por un menor peso de la norma a favor de la flexibilidad lingstica, capaz de aceptar cambios e innovaciones. Se observa que la lengua usada en los correos electrnicos y en los chats se aproxima al uso oral y soslaya el modelo culto de referencia. Quiz esta prdida de prestigio de la norma escrita a favor de la comunicacin oral lleve a que lo que actualmente, en general, se valora y se pretende en un bilinge, que es la separacin de las lenguas que maneja, pase a quedar en segundo plano frente a la capacidad de comunicacin en situaciones en las que estn presentes  varias lenguas y que, de este modo, nos estemos dirigiendo hacia una lengua comn universal.                      

 

 

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